9.1.12

La triste historia del alcalde capitalino

No existe en el país un cronista de ciudades, como lo fue en el pasado reciente Arturo Ambrogi. De San Salvador, por ejemplo, se hablan otras cosas: de enfrentamientos urbanos entre vendedores y autoridades municipales, de suciedad, hacinamiento, comunidades insalubres, desorden, calles en mal estado, smog, ruidos estridentes, buses y microbuses disputándose arterias, policías paseando en bicicleta, poniendo esquelas y quitando placas de automóviles estacionados en sitios no autorizados. Pero la capital, mis queridos amigos, es mucho más…

San Salvador nos ha enseñado a lo largo de su complicada historia que el hallazgo de la verdad es siempre oportuno y que no admite apremios por consideraciones externas, políticas o caprichos de jefes edilicios. La política es, ante todo, temporal. Es una partida con el tiempo en la que no es lícito demorar ninguna jugada. En política hay la obligación de llegar y de llegar a la hora justa. La función del político debe fincarse en el alumbramiento de una gran fe. De allí la imponente gravedad del instante en que se acepta una misión de capitanía. Con sólo asumirla se contrae el ingente compromiso ineludible de trabajar con total entrega por conformar el destino de un pueblo.

El actual alcalde de San Salvador no ha cumplido con el compromiso ético de administrar la ciudad. La gestión va mucho más allá de limpiar o pintar parques y plazas públicas, de coronar reinas de festejos agostinos o prestar buses para que la tercera edad viaje a los turicentros. Todo eso está bien; pero no es lo esencial. Un regente de la ciudad de Nueva York o de Madrid o Bogotá destina sus mayores esfuerzos a la seguridad ciudadana, a la productividad, al desarrollo estratégico y permanente de su núcleo urbano, a la armonía entre sus habitantes, a la convivencia pacífica, a las obras estructurales y a un acercamiento con el Ejecutivo.

El alcalde de San Salvador y sus asesores han dado muestras de ser buenos publicistas, de aprovechar las ventajas de la propaganda, del acercamiento con algunas comunidades llevándoles música de marimba, piñatas a los niños, diversión a la tercera edad. Como dicho está, todo eso es bueno, es apreciado por los sentidos y la sensibilidad de los ciudadanos. Pero está a faltar el verdadero desarrollo y una estrategia cultural y empresarial, los dos ejes bien ejecutados y coordinados conducen a mayores réditos y a consolidar una ciudad moderna y conducida al verdadero progreso.

La creación de grandes centros comerciales donde se asiente la micro, pequeña y mediana empresa es una labor más sentida y urgente para una urbe como San Salvador. Los festivales gastronómicos de fin de semana nada más son un atractivo circunstancial, un paliativo de días; pero no una solución permanente e integral a los grandes y graves problemas económicos de los sectores señalados. El administrador de la capital se atiene más a los resultados inmediatos que a las soluciones en el tiempo, para el futuro. A todas luces está pensando en réditos electorales a muy corto plazo, a impactos mediáticos; pero no a la seguridad y el progreso de los ciudadanos, de los capitalinos.

El fin de semana último lo escuchamos en una flagrante violación a las leyes secundarias del país al intervenir en un mitin en el redondel Constitución. Los activistas de Arena, los únicos asistentes a la concentración (debió de ser un golpe terrible para los organizadores pues gastaron varios miles de dólares para la convocatoria ver que unos cuantos pelones agitaban banderitas y se esforzaban por entregar propaganda a los automovilistas que circulaban por la zona) aplaudían a su líder, mientras conversaban con sus amigos, sus compañeros (as) y simpatizantes. Violación porque la campaña electoral para concejos municipales debe de iniciar en febrero. Me dirán el señor alcalde pedía el voto para los candidatos a diputados, igual porque en sus mensajes subliminales también exhortaba a los capitalinos a apoyar el “trabajo” de las actuales autoridades municipales.

El jefe edilicio juró cumplir y hacer cumplir las leyes en beneficio de los habitantes del gran San Salvador; pero al hacer memoria de su desempeño nos encontramos con serias violaciones a la Constitución, como quitar el trabajo a muchos salvadoreños y no darles oportunidades para suplirlo. El desalojar vendedores de las calles o de plazas y no contemplar lugares seguros y bien acondicionados para su traslado, es una clara violación a los derechos humanos; lo mismo el cortar árboles y atentar contra el medio ambiente. El alcalde lo hace constantemente y en su descargo alega “lo único que hicimos fue trasladados a otros lugares; mientras tanto, el cambio climático afecta a la comunidad y tampoco existe compensación ni soluciones inmediatas ni a futuro. Lo único son las banderas (sin duda es el alcalde que corta tala árboles, desaloja vendedores y coloca banderas) flameando al viento.

Un cronista de la ciudad le diría contribuya con el ejecutivo a crear y consolidar un gran centro histórico, a desarrollar verdaderos programas de prevención contra la delincuencia, a potenciar el pequeño comercio, a brindar soluciones al transporte público (no directamente porque no es su competencia; pero a coordinar con el Poder Ejecutivo), restituya los Juegos Florales en San Salvador para motivar a los escritores, lo mismo a la remodelación del Teatro de Cámara para convertirlo en una auténtica Sala de Exposiciones, centro de capacitación y enseñanza de las artes en general: plásticas, música, teatro, dibujo, danza y más.

El actual alcalde de San Salvador ha visitado grandes ciudades de América Latina y Europa y sabe cómo se administran en esos países las comunidades, cómo se desarrollan con éxito los grandes proyectos y se logran verdaderos procesos productivos. La publicidad nada más sirve para recrear su imagen, para mantenerlo presente en el tinglado político-electoral; pero no significa la concreción de obras ni mucho menos el progreso y la felicidad de los ciudadanos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

esta paja te la hubiera creido hace tres años cuando tu funesito era la sensacion que donde quiera que asomaba la gente lo veia como "la esperanza" en el fmln, pero hoy ya no furula tu shafik no despega con su gris campaña y todavia mete al fracasado de manuel melgar a colaborar jajaja el gobierno del cambio decepciono por todos lados y todavia no se nos olvidan los malos gobiernos de la reina de la basura y de rivas zamora, pero hay segui creyendo en pajaros preñados que nos vemos en marzo para venir a este blog a reirme a ver con que acusacion de "fraude" salis

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