22.2.12

La sociedad de consumo

Es cosa común escuchar a los salvadoreños referirse a la situación económica del país, a la falta de empleos y a la creciente delincuencia; pero también es frecuente oír cómo la capacidad de trabajo, la audacia y las “ganas” de salir adelante hacen superar muchos escollos. Es paradójico hablar de crisis cuando los fines de semana los restaurantes y los “chupaderos” están a reventar, comentan otros. Hay explicaciones, dudas y resquemores para todo.

En épocas de dificultades económicas como la presente, la minoría, esa especie de sociedad industrial -- desde el punto de vista del consumo, una vez más -- acostumbrada al uso y disfrute de bienes y artículos caros, no interrumpe su ritmo de compras. Los ubicados en las capas medias también copan los centros comerciales y los bares. Las grandes mayorías, por supuesto, nada más miran como el chino de la frase chusca. Esas líneas no resienten a fondo la carestía determinada por las tendencias inflacionarias y por el aumento que, en todos los renglones -- bienes caros y artículos populares -- impone la especulación general del comercio. La producción o la búsqueda de los artículos por la vía de la importación, subsiste. Pero, en cambio, baja la producción de artículos de consumo necesarios. La producción se vuelve estática y el consumo se restringe por la carestía. Las compras se reducen por eso, y por el otro factor inseparable que es la desvalorización real del salario e ingreso familiar a causa de los efectos inflacionarios del dinero.

Al llegarse a coyunturas económicas como la presente, el país paga, en la cabeza y en el estómago de la mayoría, la población trabajadora, pues y las capas medias consumidoras, la equivocación de enfoque, a cuya rectificación deben apuntar todos los planes y medidas desde el ente rector llamado Ministerio de Hacienda y en menor medida el Banco Central de Reserva, pues desde la infame “dolarización” nos quedamos sin política monetaria. Desde luego, todo ajuste siempre irrita a las minorías privilegiadas. Estamos en una sociedad de contrastes, determinados por un buen número de salvadoreños cuyo ingreso per capita los mantiene en condiciones de subsistencia, y otro número, mucho menor, de ingresos exagerados que originan la estrechez del mercado. Junto a eso, sufrimos la presión de medios publicitarios típicos de un sistema capitalista con remanentes feudales, que manipulan la masa de consumidores, y le imponen patrones de consumo que no sólo no corresponden a la idiosincrasia, sino, y esto es lo más grave, sobrepasan los índices reales de ingreso.

Bajo esos estímulos enajenantes, se le ofrecen consumos diseñados por otra sociedad, como la de los Estados Unidos, con base en artículos costosos e ingresos opulentos, que sólo pueden ser consumidos -- entre nosotros; en el Norte por una proporción mayor -- por un mínimo mercado: el de los privilegiados viviendo como si no existiera ninguna crisis. Porque para ellos no existe realmente. Por el lado contrario también estamos inundados de artículos de baja calidad producidos en China y su isla rebelde conocida como Taiwán. La situación es tal que la misma fábrica Adoc se vio obligada a adquirir zapatos no para competir sino al menos para subsistir.

La tecnología industrial y mercantil debe ser aprovechada para incrementar el caudal de artículos y satisfactores duraderos y baratos, para ampliar el mercado de la gran masa cuyos ingresos menores se ven ahora afectados por las contingencias mencionadas. Las campañas publicitarias, que con frecuencia sirven los intereses de las grandes compañías transnacionales, se orientan de forma que corresponde al gusto y la posibilidad de la minoría altamente consumidora, y de paso crea estímulos y presiones en los presupuestos familiares de los estratos bajos, que aspiran, bajo grave error psicológico, a lo mismo. Es un constante querer y no poder, con consecuencias terribles de endeudamiento y dependencia, porque todo el mundo quiere, naturalmente, lo mejor. Y lo mejor, mis amigos, está cargado de fabricaciones superfluas. Con todo, debemos admitir: el lujo y las adherencias impresionantes de los diseños, atraen al rico y al pobre. El mercado general se ve lleno de estímulos tendiente a que se cambie el refrigerador, el televisor, el automóvil, en sucesivos mejoramientos no esenciales, sino suntuarios. Esos estimulantes de la enajenación, la transposición mecánica de otros estilos, lamentablemente, llegan también a la gran masa de consumidor que necesitan alimentos y ropas esenciales.

21.2.12

Las “gallinas” no les gusta el debate.

En este mi querido país hace falta cultura para discutir ideas y luego, una tribuna en la cual podamos exigirles a los políticos que buscan un puesto de elección popular, que discutan y debatan esos temas de nación que tanto nos afectan y que se ventilen, como en los países del primer mundo, las debilidades o fortalezas de sus propuestas, los "pecadillos" o aciertos tras bastidores y cualquier otro tema de interés público.

Lo anterior es el deber ser y otro, el cálculo político que algunos realizan y que sirve para establecer la negativa al contrapunto público. Naturalmente y por años, los que siempre han tenido temor al debate han sido los areneros habría que preguntarse los motivos.

Estimado compatriota, aunque hay pequeños cambios y quizás hasta imperceptibles el algunas áreas de la gestión Funes. Lo claro es que a pesar de lo anterior, democráticamente debemos evolucionar y no podemos obtener menos o conformarnos con tan poco, que un debate democrático en donde todos sin excepción o exclusión, se involucren en un contrapunto que posibilite el desaparecimiento de algunas nefastas variables de la ecuación y me refiero a: La demagogia y las mentiras.

Vos ves a Norman Quijano, prometió tantas cosas para ganar la silla edilicia y al sacar la calculadora te das cuenta que las dejó a un lado y se decantó por el maquillaje y la jardinería. Un debate como el que la majada está esperando, habilitaría la rendición de cuentas del actual edil o de cualquier funcionario de elección popular y me refiero, a aquella que no se circunscribe a un programa televisivo en donde ningún cabo suelto se ha dejado al azahar, con la clara intención de favorecer al candidato en turno.

Esta negativa en el partido tricolor es casi un déjà vu, todo el candidato arenero que se ve con una clara ventaja se niega a debatir, en mi elucubración aparecen Pacún Flores, el bachiller Saca, Jacir de Lovo, Rodrigo Ávila, Norman y la cuenta sigue. Argumentan que los asesores les brindan esa estrategia para que no salgan a relucir la pesada carga de los veinte años, algunos dicen que por falta de carisma y otros más afirman que por falta de elocuencia, como sea que fuese, a la majada le interesa la discusión de ideas y no el cálculo electoral.

Considero que una buena forma de castigar este comportamiento miserable y bajo es que la población se abstenga de votar por este tipo de prácticas y candidatos. Además, y como siempre lo haré de acá hasta las elecciones es recomendarte lo siguiente:

Compatriota, vota apegado a tus creencias y cuando tomes la papeleta para diputados, selecciona a no mas de la mitad y marca de abajo hacia arriba. Esto no se te debe olvidar y tampoco se te olvide que te abstengas de votar por las “gallinas” que no les gusta debatir, el debate es para “machines”.

Kvernicola

P.S. Cruz para las feministas, no busco afectarlas, mosca con eso.

15.2.12

Simón de Cirene, un político guanaco

Si eres borrego, de mente frágil y sumisa por favor evitar seguir leyendo!

Dándome una vuelta por el FB e intentando contestar un par de mensajes y comentarios, me encontré una fotografía de Ana Vilma de Escobar en mi muro, que había colocado los cipotes de Sociedad Civil, en donde se mostraba a la otrora ex vicepresidenta sosteniendo además de un canasto, una sonrisa fingida que no aguanta explicación razonable. Bien dicen que los requisitos para aspirar a ser diputado no son suficientes, es que además de la honradez notoria, deberían de exigir al menos dos dedos de frente.

Es de todos sabido que este es el tiempo en el que la clase política baja de sus opulentos sillones o de ese Olimpo en el cual se mantienen fácilmente dos años y medio sin inmutarse o congraciarse con el pueblo.

Pero las cosas cambian un poco cuando los eventos electorales se aproximan, eso significa que ha llegado el momento de “chiniar” bichitos, abrazar viejitas, convivir con el pueblo y de paso prometerles las mas inescrupulosas y aberrantes situaciones, situaciones que todos sabemos que no tienen la moral o la intención de realizar. Saben que mantener a la población sometida o en una zozobra permanente que está atada a las necesidades más básicas, son los elementos perfectos para obtener y mantener adeptos.

Es que Ana Vilma con esa foto que te menciono compatriota, me hace cavilar un parangón de esta clase política guanaca a lo largo del tiempo y pienso en un agobiado Cristo camino a El Calvario y en su trayecto al martirio, ser auxiliado en su pesada carga por Simón de Cirene.

Reflexiono y digo, si este Simón que ayudó a un fatigado Cristo hubiese sido parte de la clase política guanaca, lo primero que hubiera hecho para dejar constancia tuvo que haber sido "sacarse una foto" al lado de la cruz con cara de fatiga y luego hubiese dejado al Cristo que siguiera con su pesada carga o quizás, le hubiera ido echando porras en ese tortuoso camino. Para continuar redituando del incidente, hubiésemos tenido que “soplarnos” la misma estampa en la TV Nacional por 30 segundos al menos unas 20 veces diarias.

Con lo anterior te insto a que este tipo de practicas las castigues enérgicamente, si eres arenero no te diré que no votes por ellos, simplemente te recomiendo que te respetes y que no votes por ella o por los que de manera descabellada quieran redituar de las circunstancias, necesidades o hasta de la ignorancia de la majada.

Sé que las ansiedades se exacerban en estos tiempos y más de alguno loco con el cacumen influenciado hepáticamente no va a entender el mensaje y va pretender afianzarse al pie de la letra y evitará asirse a la sustancia del mismo.

Tomé un ejemplo de la cotidianidad que me inspiró escribir un par de letras, este no es un único ejemplo, hay un “chingo” y vos lo sabes compatriota, están los que prometen una mejor salud aunque no den sus votos para la ley de medicamentos, hasta los que aseguran que erradicarán la delincuencia, pero son propietarios de empresas de seguridad privada.

No me cansaré de decir, NO importa tu preferencia partidaria, al momento de seleccionar entre los candidatos a diputados de la opción de tu predilección, vota de abajo arriba y marca la mitad de las caras o menos. Si tu gusto son los no partidarios, pues marca sobre la opción que a vos más te haga sentido. La idea es que pensemos en el recambio generacional y que se vayan a descansar los que ya “aportaron” o se sirvieron.

Kvernicola

11.2.12

El voto por lástima no es nuevo.

Luego del contenido anterior, me han llegado un par de correos y un par de comentarios en el FB que me piden que no ejerza el sufragio movido por lástima. Sé que la motivación de la recomendación tiene su génesis en algunos casos en despotricar contra un partido en especifico y eso no lo puedo aceptar, ya que la pena o lástima es un mal endémico que deberíamos de sentir TODOS al observar las posibilidades que nos pone en la mesa el poder y la clase política.

Pero además y producto de la ausencia de memoria histórica, la critica se vuelve ácida, perdiendo de vista que en el pasado el voto por lástima fue utilizado por otros y muy recientemente por los areneros. Les recuerdo que aun fresco está el flamante, tartamudo e inepto candidato presidencial que competía contra Funes.

En lo personal cultivé más mí florido lenguaje con la candidatura del señor Ávila, ya que de boca de muchos compatriotas afines a los tricolores, conocí las diferentes facetas del uso de la palabra pendejo, cuando hacían referencia a su candidato. No me vayan a decir que votaron convencidos de que ese era el carajo indicado, no me digan que no votaron por lástima. Ese es el problema de las cúpulas, ese es el problema de nuestra clase política y ese es nuestro pe'o.

Acaso los tricolores pensantes no soñaron con un candidato un poco más hábil y verdaderamente elegible como por ejemplo Escobar Galindo o Murray Meza ¿pero qué les ofrecieron? Un pinche carajito que a duras penas podía caminar hacia adelante y que tenia como titiritero a uno de los más corruptos personajes que el partido ARENA ha podido parir. Mas de alguno dijo, yo hubiese preferido aunque sea a Celina su elocuente esposa.

Pero lo anterior es leche derramada, es así que hay que tener el cuidado con lo que ahora nos toca y mi recomendación va de la siguiente forma. No importando tu ideología, de que lado el corazoncito palpite, tu fanatismo o quizá hasta tu “borreguismo” político, el voto debe de ser la expresión de oportunidad para otros que no han participado y no para los mismos que se piensan con derecho para seguir con un “curul” en la Asamblea Legislativa.

Acá esto es fácil, el voto es por caras y seleccionas de abajo hacia arriba y no más de doce. Esto aplica para San Salvador. Para otros departamentos las marcas siempre deben ser menos de la mitad de las caritas. Si marcas sobre todas las caras es como si votaras por la bandera y eso de nada nos sirve.

Cuídense de no seleccionar en los de abajo a aquellos que tengan un pasado oscuro y tintado con sangre de este pueblo. Al escuchar sus propuestas – si es que tienen – evitar aquellos que prometan cosas que sabemos que JAMAS cumplirán, la demagogia debe ser cosa del pasado y finalmente, no seleccionen a los que siguen repitiendo discursos trasnochados de la guerra fría o luchas de clases que olvidan cuando acceden al poder, en esta oportunidad no se vale votar por loros y pendejos.

Kvernicola

Si no eres mi aliado eres mi adversario

Estamos a pocos días de participar en un nuevo evento electoral y las ansiedades desmesuradas han comenzado a hacer su aparición, principalmente en los que del antagonismo nutren a sus bases y por ende, sus bolsillos.

No entiendo cómo un país con tanto amor por la concurrencia a “Las Elecciones”, no conozca los bemoles, las acciones que se gestan y que son propias de este triste periodo. Digo triste, porque en esta época es cuando más se juega con las necesidades y la ignorancia de la majada. Acá es cuando se construyen los más fabulosos castillos en el aire y se alertan de apocalipsis, si el contendiente llega a quedar elegido.

Si en el pasado no nos causó extrañeza como pueblo que aparecieran fotos con cipotíos armados, comerciales con ataques a la integridad del contendiente, montajes en “Photoshop” de mal gusto, denuncias mediáticas de hechos delictivos del pasado, armas o computadoras como la del finado Reyes de las FARC. No nos debería causar extrañeza lo que ahora vemos y que se resume en un circo bajero, incomprensible y descabellado en donde pagan siempre las masas y los incautos.

Como es propio de esta época, las casas encuestadoras al mejor postor le hacen su “manita de gato” a los datos. Si fuera por encuestas la Jacir de Lovo hubiese sido la alcaldesa de San Salvador. Además, no pierdan de vista que los votantes de municipios como Izalco, San Martín y Nueva Concepción no se arriesgaran de nueva cuenta a votar en San Salvador y mucho menos, los hermanos nicas, chochos y catrachos. También, ya no está en el país el finado “Chele” Torrez, como para que le haga el favor a Norman y el “Grencho” Gallegos no tendrá la oportunidad de repartir DUIs en la Villa Centroamericana, además este carajo ya no es de ARENA.


No digo con esto que el pobre Jorgito la tiene segura, que va, ojalá no lo hubieran metido en ese coyol o en esa camisa tan grande, y quizá, con un candidato autónomo la lucha por la comuna capitalina fuera más pareja. Pero en fin, esos son enanos de otro cuento y lo que me trae acá es la composición de la Asamblea Legislativa.

Antes que nada, voy a votar y debo de votar por el FMLN, no hay forma que vote por otro partido. Eso si y como lo he dicho en otras oportunidades, las marcas van de abajo hacia arriba y no más de doce. Y le voy a dar un voto de pena a Jorgito, es que no puedo por más que quiera votar por Norman, un carajo que hasta sostener una sonrisa le cuesta trabajo y aunque siempre he dicho que no puede votar por alguien más estúpido que este que les escribe, en esta oportunidad haré la excepción.

Reflexiono compatriotas desde mi pensamiento izquierdista y te lo digo de una, no puedo votar por aquellos que dejaron de compartir ideales, luchas con el pueblo y solo se han quedado pensando en lo calientito o sazonado que quieren comer. Me refiero a Norma, Milton, Sigfrido, Lorenzana, Benito y otros que se me escapan, perdónenme pero no puedo. Eso no significa que busque consuelo en un partido de la derecha, eso jamás. Como se dice en mi familia, “Si voto por ARENA se me seca la mano”.

Mi aspiración para mejorar este volado es que se hubiese podido votar cruzado, por personas e independiente del partido y ahí quizás, y solo quizás, podríamos comenzar a pensar en un voto directo, igualitario y soberano. Alejado del manoseo, las transas y la corrupción que cúpulas adentro se gesta.

Pero otro que debe estar pensando en la conformación de la nueva Asamblea Legislativa es Funes, ya debe dejarse de babosadas y declararse aliado o adversario. Si la alineación de planetas que pronostican la derecha mediática se hace realidad, ya lo quiero ver jineteando una Asamblea Legislativa hostil.

Así pues, ha llegado el momento de definirse cipote presidente y debes hacer a un lado las medias tintas, la tozudez, la soberbia y como decía un tristemente celebre ex presidente, “si no eres mi aliado eres mi adversario”. Ya vimos presidente que te gusta emular a Saca, entonces ya es hora que decidas y digas, un voto por XXXX es un voto por Funes. Después quejarse NO se vale!

Kvernicola

8.2.12

La reactivación de la agricultura

En los próximos años Venezuela se convertirá en una potencia exportadora de productos de la agricultura. Pasará de importar la mayoría de sus alimentos a producirlos en sus tierras fértiles. Eso ha requerido firmas de convenios y alianzas con países como Argentina, Brasil, Cuba y Uruguay. Por encima de todo ello: la decisión del gobierno, presidido por el comandante Hugo Rafael Chávez, de comprometer a los campesinos y hasta los propietarios de grandes extensiones de tierra, de capitalizar el campo, de invertir en unidades productivas y aprovechar las ventajas de los intercambios comerciales.

En el caso nuestro no hemos podido avanzar en este rubro, a pesar de las amenazas de la falta de alimentos a nivel mundial, debido al estado en que los gobiernos de Arena dejaron el campo: abandonaron totalmente la agricultura y potenciaron la importación de toda clase de productos alimenticios por considerar que “era más rentable importarlos que producirlos en el país”. De productores de maíz y fríjol pasamos a importar la mayoría de esos cereales, Nicaragua se ha convertido en el gran proveedor. Le dieron, los regímenes areneros, un golpe de gracia a los ganaderos y productores de leche. Hatos enteros, haciendas productivas, se terminaron en Sonsonate. Particularmente conozco el caso de un ingeniero agrónomo que perdió todo porque el monopolio importador de leche en polvo terminó con su proyecto de producción lechera.

Cuando hablamos de Venezuela y en concreto de capitalizar e invertir en el campo, nos referimos concretamente a realizar, o completar, en su ambiente social o de trabajo, obras fijas, permanentes, instalaciones varias, adquirir instrumentos de trabajo y llevarle tecnología moderna. O sea, hacerle o completarle, infraestructura, estructura y superestructura al mismo tiempo. Las obras materiales necesarias para ello van desde presas y bordos, canales, nivelaciones de tierras, desmontes, defensas contra inundaciones (en el Bajo Lempa, por ejemplo, todos los años en época invernal, los pequeños agricultores afrontan graves problemas por la falta de obras que impidan las inundaciones en sus terrenos y la pérdida total de sus cosechas. Las bordas y los canales son insuficientes y no cumplen con los mínimos necesarios para darles seguridad), drenajes, hasta mejoramiento de tierras con arado de profundidad, adiciones de cal o de yeso o de otros mejoradores de la textura y fertilidad.

En el norte de Morazán, otro ejemplo, muchos pequeños agricultores se han dedicado en los últimos años al cultivo de hortalizas, sin descuidar por supuesto las cosechas de fríjol, de maíz y sorgo; pero estos productores necesitan de una “manita” del Ministerio de Agricultura y Ganadería pasa satisfacer otras necesidades: perforación de pozos e instalación de bombas y redes eléctricas para obtener la energía indispensable. En cuanto a máquinas, debe pensarse en tractores e implementos para sembrar, cultivar, cosechar, ensilar, cortar, moler, secar, desgranar, ordeñar, enfriar, transportar. Me lo dijo rápidamente un campesino de la zona, mientras le compraba pepinos, tomates y otras variedades de hortalizas. Luego, me dijo, vienen las semillas seleccionadas o híbridas, los fertilizantes orgánicos (esta gente raramente utiliza los químicos) , granulados, en polvo o líquidos. Después la construcción de bodegas, galeras, lugares para empaque y selección; la instalación de talleres de mantenimiento, disponibilidades de refacciones, de combustibles y lubricantes, y otras muchas que se pueden agregar a una lista larga y tediosa. Todavía queda la extensión agrícola para la modificación de usos y procedimientos de trabajo.

Si en verdad queremos reactivar la agricultura y ser productivos en cultivos esenciales, el Ministerio de Agricultura y Ganadería debe apoyar a estos agricultores que, como en el caso del Norte de Morazán, el Bajo Lempa, las planicies de Usulután y la zona norte de Chalatenango, dedican todos sus esfuerzos a la siembra de toda clase de cereales y legumbres. En Morazán los campesinos necesitan orientación, asistencia crediticia y técnica, además de maquinaria e implementos agrícolas. En Venezuela los pequeños productores afrontaban muchos de estos problemas, pero la necesidad de ser autosuficientes y adelantarse a los problemas de la carencia futura de alimentos, ha llevado al gobierno del presidente Chávez, a invertir mucho y apoyar económica y técnicamente a los agricultores. Además mucha de la producción es adquirida por los Mercados Populares coordinados por el propio gobierno venezolano.

En nuestro país hay mucho por hacer. En los infames regímenes areneros se abandonó la agricultura y nada más se hacían pequeñas reformas, se cambiaba superficialmente la fachada “agrícola” y se dejaban aplazados los grandes y graves problemas del agro. En el presente se han hecho inventarios y se ha cambiado la forma de atención a los agricultores, inclusive hasta en la entrega de los paquetes agrícolas. Los problemas heredados no son sencillos de resolver, aunque pueden enunciarse con facilidad. Consisten básicamente en adaptar, reinterpretar, acomodar a nuestro medio clima, tradiciones, requerimientos y necesidades, la tecnología agropecuaria que recibimos desde la Colonia. Desde entonces hemos postergado nuestras tradiciones agrícolas o luchado frontalmente contra ellas y no hemos creado una tecnología agropecuaria que sea para nosotros, a la vez propia y moderna. Somos un país tropical, medio árido , con población trepada en cerros pelones y con escasas planicies fértiles y a pesar de ello cientos de pequeños agricultores se las ingenian para hacer producir la tierra y obtener los frutos deseados.

En los dos últimos años que le restan a este gobierno, debe empeñarse en un apoyo decidido a todos los pequeños agricultores, a dotarlos de los implementos necesarios y facilitarles los créditos y la asistencia técnica indispensable. Con el programa de Vaso de Leche, al menos se está apoyando a los productores de lácteos y se una forma u otra se busca reactivar la ganadería. Todavía resta mucho por hacer; pero si de verdad buscamos la autosuficiencia y ya no depender de la importación de los alimentos necesarios debemos apoyarle fuertemente a la agricultura.

6.2.12

Solución integral para San Salvador

El centro de San Salvador hace muchos años se convirtió en un gigantesco mercado al aire libre. Las ventas proliferan por todos lados, el desorden es manifiesto. En el centro del “problema”, subyace el desempleo, la necesidad de los comerciantes (en su mayoría mujeres) de llevar alimento a su familia. No se trata únicamente de champas o galeras improvisadas, hay mucho más…

La contaminación ambiental es otro, así como los problemas de la transportación que llegan ya casi a un callejón sin salida, en algunas zonas; no es lo más desdeñable la pérdida de tiempo en ese traslado. Cuando se producen los congestionamientos en la carretera Panamericana, fácilmente se gastan dos o tres horas en el trayecto de Soyapango a San Salvador y viceversa. Igual problema se sufre en el trayecto de Los Chorros a Santa Tecla. O si lo prefieren de Apopa a la capital.

Estas consideraciones y problemas los recordamos cuando escuchamos recientemente al viceministro de Transporte, Nelson García, anunciar el nuevo plan de Sistema Integrado de Transporte Público que en tres etapas: Soyapango-Metrocentro; Metrocentro-Salvador del Mundo; Salvador del Mundo-Lourdes, se pondrá en funcionamiento en las próximas semanas. Explicó cómo funcionará y las vías por ocupar exclusivamente para los autobuses. No lo escuchamos hablar del pasaje y hacer alusión a los problemas de la concentración exagerada en determinados puntos de esos trayectos, así como de los trasbordos y de uso de otras arterias para los automóviles particulares y los camiones de carga, así como furgones y otro tipo de transporte. Suponemos que ya ha sido contemplado y figura en ese plan maestro elaborado por “expertos” en la materia. Desde luego, no se refirió a la contaminación y al uso de espacios seguros para los transeúntes.

En nuestros breves viajes al exterior hemos conocido algunas ciudades que con mucha creatividad han resuelto estos problemas. No penetramos lo suficiente en su vida para saber si esta autosuficiencia no era engañosa. Ciudades edificadas en torno a una plaza principal y no más de media docena de plazoletas, tal vez algunos canales, atravesadas, o flaqueadas, por alguna carretera importante, expeditamente comunicadas, por ferrocarriles frecuentes o hasta por tranvías con otras congregaciones, próximas o distantes; a veces algún viejísimo árbol, o una fuente, recuerdan los tiempos, hace siglos, en que se reunía la población en un punto, por las tardes, para charlar y cambiar informaciones, o, por las mañanas (y eso todavía está vivo en Praga) para el mercado. Pequeñas ciudades como la mencionada, o Quito, Cuernavaca o San José, Costa Rica, tienen su catedral, y otras cuatro o cinco iglesias (nunca tantas como las que tienen Roma y Puebla), su hospital, fundado hace muchos años, su museo, como Barcelona; sus escuelas públicas y colegios privados, universidades; y algún teatro, más una sala de conciertos (en San Salvador utilizamos la Plaza Barrios para toda clase de actividades, desde concentraciones políticas hasta festivales musicales, con el inmenso congestionamiento que se produce); en esos lugares las tiendas no suelen ser muy grandes, ni tienen el carácter de almacenes generales, sino están especializadas.

Recorrer una calle o una plaza en que hay ocho o diez de ellas, en que se encuentra todo lo que puede buscarse, desde víveres y ropa hasta libros, discos, regalos, es menos fatigoso y lleva menos tiempo que atravesar un supermercado de diez mil metros cuadrados, como los que ahora se usan. En San Salvador no ha existido creatividad de las municipalidades ni mucho menos del gobierno central (me refiero a los del pasado, pues al menos el presente ya pondrá en marcha el novedoso sistema de transporte integrado). Han proliferado las ventas ambulantes, por diversas causas, y cuando se ha intentado “poner cierto orden”, se ha recurrido a la violencia y a la represión contra los vendedores. Una cosa es ornamentar y limpiar plazas públicas y otra muy distinta comprometerse en un plan integral que ponga al ser humano al centro de todas las soluciones.

Los ejemplos abundan en esas pequeñas urbes y otras no tantas que hemos citado. Quienes las habitan no necesitan tener automóvil, pues todo queda, la escuela, el templo, el mercado, el cine, a menos de trescientos metros; casi ni teléfono necesitan, pues todo el mundo ve a todo el mundo a ciertas horas, en la calle o en el café; no hay polución del aire, no hay ruido excesivo (en Canadá se sanciona drásticamente a los automovilistas que contaminan y hacen mucho ruido), no hay desperdicio de tiempo; parece que el tiempo sobra, que para todo alcanza; hasta para leer un poco, no nada más el periódico, a la sombra de los árboles de una calzada, o de una diminuta plaza.

San Salvador podría ser una metrópoli pujante, ordenada, segura, próspera, si fuera administrada por alcaldes creativos, inteligentes; no por políticos arrogantes, prepotentes y hasta tercos. El estar decidido a “ordenar cueste lo que cueste” debe significar dar un trato digno a los vendedores, ofrecerles opciones y no simplemente represión y garrote. Con el Plan de Transporte Integrado propuesto por el gobierno central, las autoridades municipales deben de colaborar y no oponerse por simples pilas ideológicas, hasta el presente es la mejor opción y por esa misma vía todos los habitantes de este municipio podemos salir ganando. Esa es la cuestión.

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